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Un gran favor

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Un gran favor es la nueva novela, y ya bestseller de Joyce Maynard, una conocida escritora estadounidense.

Maynard es muy conocida por contar su historia de amor adolescente con J.D. Salinger, el famoso escritor de “El guardián entre el centeno” y una de las figuras más relevantes del s. XX de las letras americanas, muy influenciado por Hemingway y Scott Fiztgerald. A mi, sin embargo, es que este libro, me ha parecido siempre muy inquietante, y aunque lo he releído por si había algo especial que me había perdido, sigue sin gustarme.

Joyce Maynard, fue, al parecer, una de las más de veinte jovencitas, escritoras en ciernes, de las que Salinger supuestamente se aprovechó, encandilándolas con su status de escritor famoso y laureado. En cualquier caso, creo que durante los meses que Joyce vivió con él algo debió de aprender, respecto del arte de escribir, porque ciertamente en su novela encuentro un regusto a Scott Fiztgerald, aunque mucho más actualizado. El caso es que esta novela nos ha encantado y es perfecta para disfrutarla este verano.

“Cuando Helen conoció a Swift y Ava Havilland en una galería de arte, su vida se hallaba en su punto más bajo. Detenida por conducir bajo los efectos del alcohol, había perdido la custodia de su hijo de ocho años y solo lo veía cada dos sábados. Atrapada en un trabajo frustrante, Helen asistía todas las noches a las reuniones de Alcohólicos Anónimos y solo muy de tarde en tarde salía con algún hombre.

Todo eso cambió cuando conoció a Ava y Swift Havilland, una pareja de filántropos ricos y carismáticos, locamente enamorados y grandes defensores de los animales. Los Havilland se convirtieron rápidamente en el centro de la existencia de Helen, que no solo comenzó a trabajar para ellos sino que se sumó a su círculo de amistades: vestía la ropa que desechaba Ava, entretenía a la pareja con sus anécdotas de citas desastrosas, catalogaba su colección de arte y compartía con ellos comidas y confidencias cada vez más íntimas.

Entonces conoció a Elliot, un contable de vida apacible y rutinaria al que los Havilland tacharon de aburrido. Pese a que empezaba a enamorarse de él, la desaprobación de sus amigos hizo dudar a Helen de sus sentimientos. Tenía muy presente lo que los Havilland habían hecho por ella y su hijo. Ollie había caído bajo el embrujo de Swift: el niño solitario idolatraba a aquel hombre colosal que lo trataba como a un hijo. Y Swift le había prometido a Helen los servicios de su abogado para ayudarla a recuperar la custodia del niño. Entonces sobrevino la tragedia: Ollie presenció un accidente de consecuencias fatales en la casa que los Havilland tenían en el lago Tahoe. Ahora, Helen y él habrían de pagar por la generosidad de sus nuevos amigos. O arriesgarse a asumir las consecuencias.”

Un gran favor

Este es el extracto que se hace de esta novela en La Casa del Libro, y que reproduce casi textualmente la sinopsis de la editorial. Todo lo que narra de la historia es cierto, pero hay cosas que no te cuenta, como por ejemplo.

Este libro no parece escrito en el siglo XXI, sino parece más bien una historia de los años 20. Los personajes, ricos y glamurosos, parecen provenir de un universo paralelo, no creo que sigan existiendo este tipo de personajes. Sí que habrá ricos y glamurosos en Norteamérica, pero no creo que se sigan comportando con esa magnificencia, casi indecorosa, con ese dolce far niente, entregados a la beneficiencia y al coleccionismo de arte.

Tiene la novela un halo de misterio, que no es tal, es la vida misma, desde que el mundo es mundo. Nadie es perfecto. Ninguna vida es perfecta y si te lo parece, será porque hay algo escondido, que más pronto que tarde saldrá a la luz, y así ha sucedido en Un gran favor.

Un gran favor se lee rápidamente, es fresca, es divertida y amarga al mismo tiempo, y no termina ni bien, ni mal. O puede que sí, puede que tenga su moraleja.

A nosotros nos ha trasladado a otro mundo y nos ha hecho disfrutar del placer de la lectura. Ha sido todo un descubrimiento Joyce Maynard, a la que, por cierto, se le acaba de morir el marido hace unos días según cuenta en su propia página web. En su web ha colgado unas palabras que escribió para el. En ese escrito cuenta al final, que lo siente muy cerca, y nos deja la canción que sonó el día de su boda y que resume su amor por el.

En fin, que nos ha impactado un poco la historia, y nos ha parecido que podríamos escuchar esta preciosa canción de Peter Gabriel, no sé, como una forma de agradecerle a Joyce esta gran novela, y decirle que sentimos su dolor.